Historia de la vigilancia vecinal
El Consejo Nacional de Prevención del Delito (NCPC), fundado en 1982 por Carl M. Loeb, Jr., es la principal organización sin ánimo de lucro del país dedicada a la prevención del delito. La misión del consejo es ayudar a las personas a crear comunidades más seguras y solidarias abordando las causas de la delincuencia y reduciendo las oportunidades para que esta se produzca.
Un aspecto fundamental de su historia y su labor es la gestión de la emblemática campaña de servicio público de larga trayectoria protagonizada por McGruff, el perro contra el crimen® y su famoso eslogan,«Take A Bite Out Of Crime®». Hoy en día, el NCPC sigue siendo la voz nacional de la prevención del delito, proporcionando recursos, programas y formación a comunidades de todo el país.
El concepto moderno de vigilancia vecinal se popularizó en la década de 1960.
El Programa Nacional de Vigilancia Vecinal (NNW), una división de la Asociación Nacional de Sheriffs (NSA), es una de las iniciativas de prevención del delito más antiguas y conocidas de la historia. Aunque sus orígenes se remontan a los vigilantes nocturnos de la época colonial, el concepto moderno cobró importancia a finales de la década de 1960 para hacer frente al aumento de los robos.
La NSA puso en marcha el programa en 1972 con financiación federal, centrándose inicialmente en la seguridad de las viviendas. Hoy en día, ha evolucionado más allá de ser simplemente «unos ojos y oídos adicionales» para convertirse en una iniciativa proactiva y orientada a la comunidad. Constituye una infraestructura única en la que las autoridades locales, las fuerzas del orden y los ciudadanos colaboran para reducir la delincuencia, abordar los problemas del barrio y mejorar la calidad de vida general en sus comunidades.
Muchos programas tradicionales de vigilancia vecinal se han concebido, ante todo, como respuesta a los robos. Se trata de grupos de vecinos que participan activamente para velar unos por otros —en colaboración con las fuerzas del orden— con el fin de reducir la delincuencia y mejorar la calidad de vida en el barrio.
La policía no puede estar en todas partes a la vez.
Colaborar con los vecinos puede ser una forma muy eficaz de disuadir y poner fin a la delincuencia y otras actividades antisociales en el barrio.
Cómo funciona:
Conoce a tus vecinos.
Trabajemos juntos para identificar y resolver los problemas del barrio.
Actúa como «ojos y oídos» de la policía, prestando atención y denunciando cualquier actividad inusual o sospechosa. (Confía en tu instinto; tú eres quien mejor sabe qué es lo «normal» en tu barrio.)
Aplicar técnicas de prevención de la delincuencia para garantizar la seguridad del hogar y la seguridad personal.
Los ciudadanos dejan las detenciones en manos de la policía.
